Preguntas frecuentes

Salen de la misma planta (Camellia sinensis) pero se procesan de forma distinta. El té verde apenas se oxida: la hoja se calienta rápido para detener la oxidación, y conserva el color verde y un sabor más herbáceo y vegetal. El té negro se oxida por completo, gana color marrón oscuro y un perfil más intenso y maltoso. El té rojo (pu-erh) se fermenta, lo que le da notas terrosas. Y el té blanco es el menos procesado de todos, con un sabor muy delicado. En cuanto a teína, el té negro suele aportar más por taza que el verde.
Técnicamente no. El rooibos viene de una planta sudafricana distinta (Aspalathus linearis), no de Camellia sinensis. Pero por sabor, forma de preparación y cultura de consumo se agrupa habitualmente con los tés. Su gran ventaja es que no contiene teína, así que puede tomarse a cualquier hora del día sin afectar al descanso. Tiene un sabor dulce natural muy característico.
El té chai es una mezcla india clásica de té negro con especias —canela, cardamomo, jengibre, clavo y pimienta negra—. Se prepara con agua a 95°C durante 4 minutos. Para hacerlo al estilo chai latte indio, se hierve el té con leche y un poco de azúcar o miel. En Capsularium tienes Té Chai con Especias Hornimans en bolsitas y Té Latte Chai soluble para preparación rápida.
El amargor del té siempre viene de tres errores: agua demasiado caliente, tiempo de reposo excesivo o bolsita "ahogada" en agua hirviendo. Para té verde, agua a 70-80°C y 2-3 minutos. Para té negro, 90-95°C y 3-5 minutos. Para rooibos, da igual: aguanta agua a 100°C y tiempos largos sin amargor. Y un detalle importante: nunca aprietes la bolsita al sacarla, eso libera taninos amargos.
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